En el libro de Chimamanda Ngozi Adichie nos encontramos con la narración de una familia acomodada de Nigeria, marcada por la figura paterna, con un carácter autoritario y religioso, que definirá la marcha de la trama y que nos es contada por la hija de la familia; narradora-protagonista que debería definir el tono y la visión que aporta a la historia. El descubrimiento de un mundo más allá de las paredes de la casa familiar permite a la narradora tratar multitud de temas, quizás demasiados para esta novela y todos quedan como pequeños reflejos de una realidad que rodea y caracteriza el mundo en el que viven los personajes pero sin llegar a la profundidad que es necesario e interesante, difuminando también el tema central de la novela. El lenguaje es sencillo, obligado por la edad del personaje de la hija, con unos diálogos inexistentes y muy pobres que aportan poca información. La estructura es acertada, comenzando in media res el relato, el primer capítulo marca la narración...
Denota la posibilidad de que ocurra o sea cierto lo que se expresa