Léa Murawiec pone en esta obra su dibujo virtuoso al servicio de un relato fértil y evocador de ritmo trepidante. El Gran Vacío reflexiona sobre el culto al ego y nos advierte de los peligros que acechan cuando la individualidad se ahoga bajo las masas. El dominio de la técnica y de las perspectivas enriquecen esta ópera prima apasionante, que consagra el nacimiento de una autora con un universo y un lenguaje propios. En este mundo distópico, la existencia de Manel Naher corre un grave peligro. «Pero... ¡Manel Naher soy yo!». ¿Quién es entonces la otra Manel Naher, la que copa las portadas de todos los periódicos? Le está haciendo sombra a la protagonista de esta historia, la auténtica Manel Naher. El mundo distópico donde vive Manel se rige por el principio de Presencia, un sistema que gira alrededor del nombre propio: cuanto más pensado o pronunciado es, más plena y larga será tu vida. Sobrevivir para algunos, alcanzar la inmortalidad para otros; la Presencia pone en mar...
Denota la posibilidad de que ocurra o sea cierto lo que se expresa